14 de septiembre de 2015

POLLO EN SALSA DE MIEL Y CERVEZA




¡Buenas!, ¿qué tal va la vuelta al cole?, quién dice cole, dice insti, curro, u obligaciones varias, jejeje...Yo, la verdad, ando súper contenta de volver a lo mío, que me he aburrido bastante este verano, ¡aunque no haya parado!, jejeje.
He de confesar que a mí este plato me encanta ya que le guardo muy buenos recuerdos pues era un plato de "fiesta" que mi madre hacía en días especiales. La recuerdo con su "mandil" puesto y ese gesto tan suyo de concentración mientras "guisaba". 
En fin, como no me quiero enrollar más, vamos a por la receta, y hoy, para cambiar un poco, vamos a preparar un "PLATO", de esos que llenan bien el estómago y calientan la sangre, que aunque aún no haga demasiado frío, lo podemos tener presente para coger calor este invierno, ¿qué os parece?. En definitiva, hoy vamos a preparar "POLLO EN SALSA DE MIEL Y CERVEZA". El detalle de la miel se lo he añadido yo, pues el de mi madre se quedaba un pelín amargo (esto a ella le disgustaría muchísimo pues era muy "purista" para sus recetas, jejeje).
¡Comenzamos!



INGREDIENTES: (2 personas)

- 2 CUARTOS TRASEROS DE POLLO (*).
- 1 LATA DE CERVEZA SIN ALCOHOL.
- 2 CUCHARAS SOPERAS DE MIEL.
- 100 grs. DE MANTEQUILLA CON SAL.
- HARINA (la necesaria para rebozar el pollo).
- 1 CEBOLLA PEQUEÑA (o la mitad de una grande). 
- DIENTES DE AJO (al gusto).
- SAL Y PIMIENTA.
- 1 LITRO DE AGUA (o la necesaria para guisar el pollo).


(*) La cantidad de pollo dependerá de los comensales, si soís tres, pues tres cuartos de pollo. Si coméis poquito, poned muslos y contramuslos y así podéis elegir cuánto comer. 



ELABORACIÓN:

Salpimentamos el pollo y lo rebozamos en harina.



En una cazuela, derretimos la mantequilla y freímos el pollo bien doradito.




Cuando esté bien dorado, sacamos el pollo y bajamos el fuego para que no se queme la mantequilla.



En esa misma mantequilla pochamos  la cebolla con los ajos.



Cuando la cebolla y los ajos estén bien pochados agregamos la cerveza sin alcohol, subimos el fuego al máximo y dejamos que hierva un par de minutos.



Diluímos la miel en el agua, se la agregamos a la cazuela, removiendo bien para que se integre, y lo dejamos que reduzca un poco (unos 10 minutos a fuego vivo).



Una vez pasado ese tiempo, trituraremos la elaboración dejando una salsa fina y homogénea.



Cuando ya tengamos la salsa bien mixada, le añadimos el pollo  y lo cocinamos, primero a fuego máximo unos 10 minutos, después bajamos a fuego medio-bajo y cocinamos 15 minutos más con la tapadera puesta, moviendo de vez en cuando para que no se pegue.



¡Y listo!, un platazo delicioso y diferente para calentar el estómago y alimentar el alma, jajaja. 



Espero que os guste muchísimo, tanto cómo a mí, y que con este plato podáis generar grandes buenos recuerdos.

Un besazo gigante a tod@s y ¡HASTA PRONTO!

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